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jueves, 15 de abril de 2010

Procedimientos (Prohíbido para chicas)

Sé que este post puede resultar ofensivo para las mujeres y seguro que muchas de ellas me calificarán de machista, retrógrada y Neanderthal. Seguro también habrá un grupo del sector masculino que me señalará con la punta de su cursor como perdedor, fracasado, 'loser' y desdichado. Pero no importa, a continuación les daré los detalles de un método, logrado después de muchos errores y exitos, para afanar una chica en una salida nocturna de fin de semana.

Las discotecas y bares siempre me han parecido el centro máximo de la hipocresía hedonista. Las mujeres siempre se agrupan en 'ghettos' infranqueables, donde los hombres intentan ingresar con un salvoconducto solo para privilegiados. Mientras tanto, los hombres se agrupan en burdas jaurías que intentan atravesar los muros femeninos a punta de pico y comba.

Aquí mi primer ensayo del método. (No es mi responsabilidad si lo aplican)

El lugar

¿Por qué siempre vas al mismo bar? Muchos dirán por la música, los tragos o los amigos. La realidad es que uno va por las mujeres. Uno acude con la esperanza de encontrarse de manera "casual" con esa chica con la que intercambias miradas cada fin de semana. Muy posiblemente alguna vez te has agarrado a una chica en esa discoteca y siempre regresas con la esperanza de que ese hecho fortuito vuelva a suceder.

Yo siempre regreso al Oso. Ese bar, venido a menos, siempre me atrae por una sola razón. Siempre recuerdo la vez que besé a una chica de la que solo conocía su nombre.

El objetivo

Es muy importante saber a quién apuntas. Todos somos ambiciosos y miramos a la rubia despampanante de senos exorbitantes y culo respingado, al igual que los otros cien galifardos que la rodean. Esto es economía pura: a mayor demanda, más caro es el precio. Siempre junto a la rubia hay una amiga no tan bella, pero simpática; no tan alta, pero no chata; no tan elocuente, pero sí inteligente. Ella debe ser tu objetivo.

Ese día en el Oso mis cinco amigos torcieron el cuello ante una morena alta de pelo ondulado. Ella caminaba y todos se abrían a su paso. Sin embargo, mi astuto compañero de vida, Luchín, vio a una chica de mirada malévola. Ojos negros, sombras negras y cejas profundas. Él la señaló y para mi suerte la conocía de vista. La mire una vez en una presentación de un libro. La observé en una discoteca. La contemplé una vez en la calle. Lo importante era que sabía su nombre: Eva.

La frase

Lo más importante son las primeras palabras que le vas a decir. Tiene que ser la frase perfecta en el momento indicado. Cada chica tiene una frase distinta. Es el arte de la palabra exacta y precisa. No puedes titubear y tiene que ser de un solo disparo. A veces la misma frase en dos chicas puede funcionar de manera distinta. A veces es un éxito seguro; otras, un fracaso irremediable.

"Hola Eva, soy Diego. Nos conocimos en la presentación del libro de Renzo", me presenté antes de que dudara y no supiera mi nombre. Ella, felizmente, se acordó de mí. "Hola. Claro, nos presentó Darío". ¡Sí, lo había logrado! Tenía su atención y, ahora, éramos amigos con un tema de conversación. Gracias, Darío.

Tu pose

Siempre hay que trabajar la sensación del "ya me voy". Mirar sobre el hombro de ella, saludar a otras chicas. Decir que tus amigos te esperan. Que estás solo de pasada. Ella no debe creer que te quieres estacionar a su lado. Las chicas odian la sensación de ser floreadas. Les encanta aquello que no está en sus manos, que se puede ir en cualquier momento.

Después de una conversación que abarcó todo lo que ella quería escuchar -modas, viaje, fiestas- ella me dijo que iba al baño. Fue un momento clave. Mis amigos reían socarronamente al fondo del bar pues, para ellos, Eva me había choteado. Por otro lado, estaba yo parado con mi botella de chela, esperándola. Entonces decidí moverme e ir con mis amigos. No esperarla. Que ella me busque si quería seguir conversando. Al llegar, mis compañeros de lucha me hicieron una "L" con los dedos, la que después se la tuvieron que meter al bolsillo (y tal vez en otro lado más), cuando ella regresó y me pidió un poco de cerveza.

No hablar tanto

Muchas veces pensamos que debemos llenar el espacio con nuestra voz cuando a veces es mejor callar y escuchar. Mirarla fijamente y escuchar toda la manga de banalidades que te cuenta. Ella será feliz hablando y a la vez querrá saber qué tanto piensa este muchacho. Después, el contacto físico sutil siempre es útil. Nunca intentar abrazarla ni tomarla de la cintura con fuerza. Cosas más simples como tomarla del hombro por un instante o moverle el cabello del rostro.

Eva y yo pasamos una hora conversando o, más bien, ella hablando sin parar. Yo simplemente la tomaba de la cintura ligeramente cada vez que alguien me empujaba. Como ella no retrocedía, cada vez estabamos más cerca. Esto sucedió por media hora hasta que la invité a bailar. Durante el baile no dije una sola palabra, solo me acercaba más y más de lo debido.

El beso

Nunca pero nunca te lances a besar a una chica al menos que ella te haya dado una verdadera señal. No es señal que ella te mire, ni que se siente contigo ni que te hable. Una señal distinta. Que se deje tomar de la mano por más de un minuto, que no se quiera ir o que te ruegue para que tú no te vayas. Que te hable de sexo explícitamente, o que te diga que le gustas abiertamente. Este momento es muy sutil y preciso. Si te niega un beso al primer intento, no significa que no quiere nada. Quizás no quiere nada en ese instante, busca una segunda oportunidad. A veces solo es un juego.

En la segunda canción ella baila muy pero muy cerca, pero sin tocarme. Yo seguía sin decir ni una palabra, simplemente me acerqué hasta sus labios pero no intenté besarla. Ella me miró fijamente y, cuando quise besarla, ella volteó como una bailarina de ballet al ritmo de la música. Yo me sonreí. Ella se volvió a poner frente a mí y, esta vez la besé.

El teléfono

A veces, si no la besaste pero lograste una buena conversación, es bueno quedarte con lo que tienes. Un teléfono, el mail o el msn son buenas opciones, pues puede haber una segunda oportunidad. Si la besaste, quizás ella no quiera saber nada más de ti. Solo era un instante y nada más que eso.

Tras besarnos con Eva por todos los rincones del Oso, decidí no pedirle el teléfono. Parecía que ella tampoco me lo iba a dar. Nos despedimos como si nos fuéramos a ver al día siguiente. Luego cerraron el Oso y se perdió el único sitio donde nos podíamos encontrar.

Fuente : Fe de Ratas.

lunes, 12 de abril de 2010

Ocasiones


Nos besamos. Fue el beso más multitudinario que me habían dado. Era una confusión de labios mordidos, lenguas enlazadas y manos extraviadas. Eran movimientos descoordinados por lo desconcertante de la excitante situación.

Ella me miraba desde su sitio. Sentía sus ojos sobre mí. Me había prometido a mi mismo que nunca más la besaría. Ella era mi amiga y debería seguir siéndolo. Era una situación que ya no tenía sentido. El tener sexo una vez, fue un accidente. El hacerlo por segunda vez, fue un arrebato. La tercera vez, fue un tema pendiente. ¿Pero ahora? Ya no tenía sentido.

Estábamos en una de esas discotecas oscuras un sábado por la noche, que te podías perder entre el humo y las luces. Pero ella no me despistaba. Pronto estaba entre mis amigos. Pronto estaba cruzando palabras conmigo. Pronto estaba a mi lado. Pronto estábamos hablando los dos solos.

Ella me recorría con los ojos de arriba a abajo. Estaba dos centímetros más allá de mi espacio vital. Su mano rozaba casi de manera imperceptible mi brazo. Cada vez que se arreglaba el cabello con la mano, podía oler su delicioso aroma ácido y dulce. Ella me sacó a bailar, sin mediar pedido. Cada paso mío hacia atrás era un paso hacia adelante de ella. Su pelvis casi tocaba la mía. Estaba muy cerca y, sin embargo, ni si siquiera la rozaba. No pude más, la besé.

Nos escondimos en los extravíos de las miradas de nuestros amigos. Pronto nos fuimos quedando solos, pero yo quería escapar de esa sensación descontrolada. Huí a la barra y me pedí un vaso con whisky. Miré la pista de baile y estaba ella bailando con su mejor amiga. Las aísle del resto.

Terminé de verla, el hecho de acariciarla con mis ojos y sentir a 4 metros de mi su presencia dislumbraba mi mundo y lo destruía. Mañana sería un día como cualquiera, todo volverá a la realidad y como siempre, la tendré en mis sueños compartiendo aquellas interminables pláticas de amigos de toda la vida.

viernes, 5 de marzo de 2010

Biscocho.



Bien esta una de las tantas historias que tengo que contarles y sé que a muchos en algun momento les toco vivir. Estaba yo en plena epoca universitaria, donde siempre crees o te han hecho creer que es la etapa mas lujoriosa que pueda haber en tu vida. Sera cierto no lo se, en mi caso lo mas cercano a el Líbido fue una película porno en la casa de la Tia Peta donde por Un sol cincuenta vees unas peliculas bravasas.

Estabamos los amigos mas cercanos de la Uni, y pues entre ellos teníamos al "juntajuergas" Tamay, el "Metalero biscocho", el "tieneplata" Tabache y el dislumbre "Célibe" osea yo. Era uno de esos encuentros de confraternidad que hacen siempre las universidades entre facultades..En el fondo sabemos cual es la finalidad de aquellas fiestitas . una plena lucha por sexo entre otorongos, lobos y lobas entre linces con cuerno y los nunca infaltables "patos". En fin esta era mi noche, la ventiunica, era el dia de experimientar voladas de ojos,...en termino coloquial "pelar mi rodilla".

Bueno ni bien llegamos al colise romano. "Tamay" y "Tieneplanta" desaparecieron mas rapido que vasoepilsen. Biscochito y yó nos dirigimos al bar a solapar nuestra sed, siempre dirigiendo nuestras miradas a pequeños rebaños de chicas separadas del grupo con el fin de agarrarnos una gaselita descuidada y borracha por ahi.

Eran mas de las 3 am. y no pasaba nada, solo la peluda karola de contabilidad que no dejaba de mirarme, y que decir de la medialuna(me refiero al perfil) Erika que levantaba la mano con vaso lleno de ron haciendome salud. Pucha presentia que solo era una noche mas, y que naca la pirinaca.

Ya las 4.10 de la madrugada, luego de traer un poco de agua helada para hecharsela en la cara del biscocho, que yacia sobre aquella rama desparramada llorando por su ex enamorada que le dejo, borracho y buscando bronca con tres negros quien no se quien demonios eran. Senti la presencia de un ser celestial, con pantalones apretados color negro, cabello oscuro como mi conciencia, labios rojitos, ojos grandes y piel morocha, que se dirigia hacia a mi. ..Lindo hubiese sido, se dirigia hacia el bar,...como sea, 8 segundos se demoro en llegar hacia mi, por mi cabeza pasaron muchas cosas, aparte de las 300 mil veces que pensaba en llevarmela a la cama, "supongo que son efectos del alchol". pense tambien en que frase podria utilizar para hacer le conversa. entonces le dije "me ayudas".. una pregunta sutil pero agresiva, certera y tierna, timida e interesante. Solo sonrio, asento la cabeza como diciendo que mas me queda y me ayudo a desparramar el agua sobre el rostro de aquel personaje mitologico que se encontraba recostado en aquella rama grande.

En fin "juntajuergas" y "tieneplata" Tabache lo recostaron en aquel taxi, la chica de labios rojitos entro denuevo a la fiesta. Y yo una vez mas
sin conocer lo bello que era tener 19 años.

martes, 9 de febrero de 2010

Una mala noche


Era una noche sin estrellas, ni luna. No había fragancias de jazmines y aún menos una brisa deliciosa que acaricie nuestros rostros. Era un noche ploma sin cielo estrellado, con neblina al ras y humedad asquerosamente abrazadora. Una noche de chela caliente, cigarros Hamilton y amigos borrachos.

Ni un rastro posible de una mujer. Ni uno. Ni la amiga del amigo, ni la prima del brother y aún menos la hermana del pata. Nada. Una sesión de bárbaros. Sin embargo, una llamada interrumpió tan encantadora noche "!Cholo ven, esta es nuestra night!"

Era mi querido amigo Brujo . Un sujeto dedicado a las noches de sexo y los días de trabajo. Un ex metalero devenido en extraño yuppie progresista. Un ser despreciable para las chicas, pero extrañamente irresistible para las mujeres. Un personaje de nariz chata y risa congelada que lograba atraer a las feminas, por desgaste, antes que por atracción.

Este sujeto vil, me llamó con una promesa que nunca ha logrado cumplir en estos más de 25 años que nos conocemos. "Cholo, tengo una amiga para ti. Es segura. La hacemos. Ellas son dos, nosotros dos". Nunca crean en una frase como esa de sus amigos. Esas cosas no suceden. Repito. No suceden.

Segura. Una chica segura: una mujer que permite ser la acompañante de una pareja, con la esperanzan de encontrar en una cita a ciegas el amor de su vida. El riesgo de este tipo de citas es altísimo y más si viene del Brujo. El tipo quería perderse con su cita de turno y tenía que desaparecer al bulto parlante que iba en la parte detrás de su auto (perdón a todas las mujeres que leen esto, pero tengo que ser explícito para que se entienda).

Sin embargo, cabía la remota posibilidad de que ese bulto, fuera agradable, bonita e interesante. Uno nunca sabe qué esperar. Tal vez era mi día de suerte. El destino descarriado que me daba una posibilidad en manos de este sujeto. Mi gran amigo el Brujo. Al final es mi amigo, y sabe mis gustos y disgusto. Quizás estaba cumpliendo su promesa de adolescente. "Acuérdate de mí cachorro, un día te voy a poner un hembrón".

Además, después de cuatro margaritos y tres horas hablando de las mujeres y sus exuberancias, si algo quería era una cita. Mi amigo el metal-salsa había convocado a juntarnos en el estadio de Miraflores, en donde había un festival de grupos. Esto quería decir, que al menos, a esta chica le gustaba el rock.

Dejé a mi banda en la cueva de ruines y patanes y salí raudo al encuentro. Medio tambaleante entré al estadio y nos encontramos en el globo de Cristal de la derecha del escenario. Ahí estaba el Brujo, su novia del momento, una morena curvilínea, y mi cita: una chica, digamos... un poco gordita, sin tanta cintura, el cabello rubio pero pintado, con tacos altos, minifalda negra ajustada y no muchas tetas, pero si bien apretadas por el 'push up' ¿De cara? Su rostro era un panetón. No había cuello. ¡Dios!

Pero a pesar de esta descripción, creo que siempre una mujer puede tener su lado amable y más si uno está sumergido en alcohol. Es cuestión del ángulo, de la luz, de la pose. Además ella estaba aún más borracha que yo.

Pronto estábamos viendo el concierto y conversando. Yo le hablaba del último disco de Dolores Delirio, mientras ella preguntaba si ese grupo era de salsa. Pronto se puso delante de mí para dar pequeños saltitos. Pronto fue retrocediendo acercándose. Pronto estaba muy pegada a mí. Pronto ella tomó mis manos y las llevó a su cintura. Pronto yo me dejé llevar por el momento en una escena casi pornográfica.

Sin embargo, traté de reaccionar y ver quién podía verme, ampayarme. El Brujo se había esfumado. Estaba solo en esa batalla. La chica seguía muy pegada a mí y pronto me tomó del cuello, y como el hombre araña le di un beso con la cabeza de cabeza. Pensé: bueno no es linda, pero al menos tengo a quien besar.

De un momento a otro, ella bajó su mano y comenzó a tocarme la entrepierna hasta que se detuvo y me dijo casi gritando. "Tengo que orinar". Yo la jalé por la multitud hasta la cola más larga del planeta. Era el momento preciso para perderme, pero ella me miró, con la poca decencia que le quedaba, y me vociferó: "te lo juro que me orino acá mismo". Maldita sea. La tomé de la mano y a gran velocidad quise entrar a la zona VIP. Saqué mi carné de prensa y pasé, pero ella no. La cara de panetón no podía entrar.

Ella estaba a punto de llorar sangre. Estaba muy, pero muy angustiada. Sus piernas temblaban y sus brazos parecían gelatina. Daba vueltas sobre sí misma, mientras rogaba al 911 que la deje pasar. Pero era inútil. No iba a entrar. Ante esta realidad ella en un acto desesperado se comenzó a desabotonar la falda para que el mastodonte entendiera que quería orinar. El tipo no se inmutó. Ella se molestó, se bajó el calzón y se puso a orinar justo frente a la puerta. Un gran chorro justo en la puerta VIP.

Yo miré al horizonte, vi a un amigo imaginario, lo saludé y desaparecí entre la multitud. Pronto me dejé llevar por los acordes de la canción "A cualquier lugar". Estaba extasiado con la música hasta que un gran puñete en el plexo, me dejó sin aire. Era ella. La cara de panetón me había golpeado con su puño grueso y ancho. "Gracias por la ayuda", me dijo. Ya estaba recompuesta.

Ella se puso a mi lado y comenzó a ver el concierto. Tras una canción, ella me dio la mano. Yo en un acto de solidaridad lo acepté. Pronto ella se puso, nuevamente, delante de mí. Otra vez la frotación y el franeleo extremo. Esta vez yo actúe con altruismo y me inmolé por la causa. En un acto de profundo arrepentimiento y contrición, la apreté.

En un momento, ella me llevó hasta atrás del escenario. Se levantó la minifalda y me atropelló. Finalmente, yo la dejé ser. A veces hay que hacer la cosas por la mera anécdota... ¿Quién no lo ha hecho?

lunes, 1 de febrero de 2010

Febrero 14

Escrito por : Alberto Plaza.

Febrero 14 luna en el jardín
hoy sueltan sus besos los amantes
yo guardo los míos tú no estás aquí
te extraño, no soy el mismo de antes

En vez de habitar el paraíso
recuerdos es todo lo que tengo
quien sabe si aún dura el hechizo
quien sabe si tú me estás pensando

Enamorado de tus besos
enamorado de ti hasta los huesos
desesperado porque estás lejos
como las olas
como las olas
vienes y después te vas

Febrero 14 llueve soledad
con pena me miran las estrellas
yo sigo soñando que regresarás
sentada en las faldas de una de ellas

Enamorado de tus besos
enamorado de ti hasta los huesos
desesperado porque estás lejos
como las olas
como las olas
vienes y después te vas

Febrero 14, tú, San Valentín
ayúdame y dile que la quiero
encuentra una forma de traerla aquí
no ves que de amor yo ya me muero

Enamorado de tus besos
enamorado de ti hasta los huesos
desesperado porque estás lejos
como las olas
vienes y después

Como las olas
vienes y después
te vas.